domingo, 1 de marzo de 2009

Sensibilidad japonesa.


Agua revuelta
Barcos a la deriva
Isla desierta



Con pies desnudos
En la húmeda noche
Pisando charcos.






Frío que invade
tu alma indefensa.
Huyes en balde.

lunes, 23 de febrero de 2009

domingo, 22 de febrero de 2009

Carta de San Valentín. A la sombra de tu tumba.


Hola, querido. Ya han pasado muchos años desde que el amor surgió entre nosotros, pero lo sigo necesitando como el primer día.

Aquellas cálidas tardes de verano que pasábamos juntos en el parque me llenaban de ilusión. Tu me observabas desde arriba, con esa mirada… tan insinuante y llena de misterio. Me acariciabas el cuello y, cuando estaba sobre tu regazo me besabas, de tal manera que me hacías sentir segura solo estando a tu lado.

Aun recuerdo nuestros primeros encuentros. Jugando al escondite, observaba tu figura entre los arbustos, me escondía detrás de ti y me sentía invisible. Me acompañabas a casa, pero te quedabas tras la esquina, como si ocurriera algo si te veían.
La luz de la luna se reflejaba en tus mejillas sonrosadas, tu pelo rizado se alborotaba con el viento y yo caia rendida a tus pies.

Hecho de menos tus cálidas manos envolviendo las mías, siempre frías. Hecho de menos tus brazos arropando mi cintura, tus ojos, siempre pendientes de mi. Hasta hecho de menos tus arrebatos de celos, que me hacían adivinar que eras mío, solo mío.

Que ingenuos pensamientos los que me decían: “esto durara para siempre, no tiene final”, pues cuando la vida se apaga, nadie puede poner fin a la llegada de la muerte.

Dejo esta carta, a la sombra de tu tumba, para que me recuerdes siempre, como yo te recordaré a ti y te seguiré amando, hasta que me reúna contigo en el mas allá.

viernes, 6 de febrero de 2009

domingo, 25 de enero de 2009

Tal y como soy.

Cariñosa como un rayo de sol en invierno.

Tranquila como el río bajando por la verde ladera.

Enérgica como el caballo salvaje que no se puede domar.

Dulce como las caricias deseadas que calman el llanto.

Arisca como el aguijón de la abeja traspasando la piel.

Sincera como la mano de un niño agarrándote con miedo.

Autoritaria como el sarjento dirigiendo a su tropa.

Libre como la brisa fresca de una tarde de verano.

Miedosa como el pajarillo a la caída.

Valiente como la espada del guerrero.

Luchadora como la gacela en busca de la vida.

Débil como una hoja pisada en medio del sendero.

Deseada como el agua fresca en el desierto.

Apasionada como el beso robado en la noche de luna llena.

lunes, 19 de enero de 2009

Copla XIII

Los plazeres e dulçores
desta vida trabajada
que tenemos,
non son sino corredores,
e la muerte, la çelada
en que caemos.
Non mirando a nuestro daño,
corremos a rienda suelta
sin parar;
desque vemos el engaño
y queremos dar la vuelta
no hay lugar.
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El tema de la copla es que los excesos de la vida nos matan y que cuando queremos darnos cuenta es demasiado tarde.
Su rima es consonante. El esquema métrico es 8A-8B-4C-8A-8B-4C-8E-8F-G-8E-8F-4G. Los versos son octosílavos y tetrasílavos.
Hay sinalefas y acentuación final.

domingo, 4 de enero de 2009

Microrrelato. Mi viejo amigo Steve.




Era Junio de 1887. Me encontré con mi viejo amigo, Steve Irwin, que me invito a una copa en su taberna. Acepté rápidamente pues, no todos los días te invitaban a un buen Whiskey del viejo Tenesee.
Un corpulento irlandés se ocupaba de la barra. Steve se tensó, algo iba mal. El irlandés sacó una pistola y me apuntó con ella.
-Lo siento, dijo Steve, no quiero matarte, así que dame el dinero y terminemos con esto.
En ese momento entraron unos clientes, el irlandés dejó de mirarme, cogí una botella y le pegué con ella. Steve, sacó otra pistola pero para ese momento yo ya había huido.